El formato es una máquina de fabricar el episodio dos
Todos los demás formatos cortos empiezan de cero cada vez. El reality hace lo contrario: el público llega sabiendo ya quién miente, quién tiene celos y a quién eliminaron la semana pasada. Ese contexto acumulado es lo que convierte visitas en seguidores.
Y solo funciona si el reparto sobrevive entre episodios. Si la villana se ve distinta en el tercero, no hay villana, hay una desconocida nueva.