El animal engancha, la escritura retiene
Un animal con cara y carácter se entiende al instante, sin presentación y sin leer nada. Eso compra el primer segundo. Lo que decide el resto es que ocurra algo: alguien quiere algo, alguien se lo impide y hay un giro.
Ahí es donde se paran casi todas las herramientas de vídeo con animales: animan una imagen unos segundos y te devuelven el resto del trabajo.